COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA DE COLOMBIA
Noviembre 7 de 2007
1. El Gobierno Nacional rechaza las afirmaciones del Presidente de la Corte Suprema de Justicia contra las Fuerzas Militares de Colombia.
2. Es falso que el ataque terrorista del M-19 y de sus socios del narcotráfico al Palacio de Justicia, en 1985, sea comparable, ética y jurídicamente, con el esfuerzo de los militares por defender y liberar a los rehenes. Los primeros cometían un crimen de lesa humanidad; los oficiales y soldados cumplían con sus obligaciones constitucionales y legales.
3. Describir la acción de las Fuerzas Armadas en defensa de la institucionalidad como ilegal y violatoria de derechos fundamentales, es herir la dignidad de todo el Estado colombiano.
4. El Gobierno aconseja la mayor prudencia para que se evite el prejuzgamiento y la estigmatización colectiva de todos los participantes en una acción institucional para restablecer el orden, sin perjuicio de que se persiga individualmente a los autores de acciones irregulares o ilegales.
Colombia recuerda la tragedia que hace 22 años puso en jaque la institucionalidad del país. Finalmente, el Gobierno Nacional, defiende sus instituciones y los deberes constitucionales que ellas deben cumplir para garantizar la seguridad del Estado y sus ciudadanos.
A Las fuerzas militares las han intenteda pisotear y desprestigiar desconociendo que gracias a ellas hemos podido sobrevivir en el contexto actual. La soberanía del Estado, la defensa de los intereses de la mayoría, el mantenimiento del Estado social de derecho, la disminución de los grupos insurgentes guerrilleros y de autodefensas, son algunos de los logros que Colombia ha obtenido gracias a la labor de la Fuerza Pública.
¿Es justo que ahora se les calumnie cuando fueron ellos los encargados de devolverle a Colombia la tranquilidad institucional en noviembre de 1985?
Si son juzgados infamemente las Fuerzas Militares y de Policía por defender la democracia colombiana, no esperemos que más adelante sean ellos los que sigan poniendo el pecho por nosotros en el campo de batalla. Ellos merecen el apoyo de todo el pueblo colombiano, porque, en últimas, son ellos quienes defienden realmente al país en el conflicto que vivimos en la actualidad.
Son estos momentos en los que se requiere que todos los colombianos de bien nos unamos sin importar la ideología, el credo o la raza en defensa del Estado Colombiano. Ahora, debemos apoyar toda institución legal y constitucionalmente consagrada en nuestra Carta Magna.
¡¡¡Es el tiempo de unirnos y proteger nuestra soberanía en aras de la verdad!!!
Noviembre 7 de 2007
1. El Gobierno Nacional rechaza las afirmaciones del Presidente de la Corte Suprema de Justicia contra las Fuerzas Militares de Colombia.
2. Es falso que el ataque terrorista del M-19 y de sus socios del narcotráfico al Palacio de Justicia, en 1985, sea comparable, ética y jurídicamente, con el esfuerzo de los militares por defender y liberar a los rehenes. Los primeros cometían un crimen de lesa humanidad; los oficiales y soldados cumplían con sus obligaciones constitucionales y legales.
3. Describir la acción de las Fuerzas Armadas en defensa de la institucionalidad como ilegal y violatoria de derechos fundamentales, es herir la dignidad de todo el Estado colombiano.
4. El Gobierno aconseja la mayor prudencia para que se evite el prejuzgamiento y la estigmatización colectiva de todos los participantes en una acción institucional para restablecer el orden, sin perjuicio de que se persiga individualmente a los autores de acciones irregulares o ilegales.
Colombia recuerda la tragedia que hace 22 años puso en jaque la institucionalidad del país. Finalmente, el Gobierno Nacional, defiende sus instituciones y los deberes constitucionales que ellas deben cumplir para garantizar la seguridad del Estado y sus ciudadanos.
A Las fuerzas militares las han intenteda pisotear y desprestigiar desconociendo que gracias a ellas hemos podido sobrevivir en el contexto actual. La soberanía del Estado, la defensa de los intereses de la mayoría, el mantenimiento del Estado social de derecho, la disminución de los grupos insurgentes guerrilleros y de autodefensas, son algunos de los logros que Colombia ha obtenido gracias a la labor de la Fuerza Pública.
¿Es justo que ahora se les calumnie cuando fueron ellos los encargados de devolverle a Colombia la tranquilidad institucional en noviembre de 1985?
Si son juzgados infamemente las Fuerzas Militares y de Policía por defender la democracia colombiana, no esperemos que más adelante sean ellos los que sigan poniendo el pecho por nosotros en el campo de batalla. Ellos merecen el apoyo de todo el pueblo colombiano, porque, en últimas, son ellos quienes defienden realmente al país en el conflicto que vivimos en la actualidad.
Son estos momentos en los que se requiere que todos los colombianos de bien nos unamos sin importar la ideología, el credo o la raza en defensa del Estado Colombiano. Ahora, debemos apoyar toda institución legal y constitucionalmente consagrada en nuestra Carta Magna.
¡¡¡Es el tiempo de unirnos y proteger nuestra soberanía en aras de la verdad!!!
Colombiano Pensante
